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Uñas de neón y un cambio de luces

Uñas de neón y un cambio de luces

La cámara de cromosaturación se encuentra en una sala permanente del Museo Carlos Cruz Diez. Puede visitarse cualquier día de la semana, con algunas excepciones en el horario dependiendo del momento en que se asista.

Museo de la Estampa y del Diseño Carlos Cruz Diez | Foto: cortesía.
Museo de la Estampa y del Diseño Carlos Cruz Diez | Foto: cortesía.

Un día caluroso y la entrada empapada en agua pues estaba en plena limpieza, eran los anfitriones al llegar al Museo de la Estampa y del Diseño Carlos Cruz-Diez. El ingreso a través de una amplia puerta de cristal dejaba ver una pequeña recepción en la que se hallaba un vigilante que regulaba el acceso al sitio. Normas y restricciones era lo que se escuchaba cuando el encargado de la seguridad hablaba: “Por favor los bolsos por aquí; y si tienen cámaras pueden sacarlas. Si van a tomar fotos, por favor hacerlo sin flash”.

Subiendo hacia el primer piso, se encontraba el tan ansiado sitio que hacía muy atractiva, la visita al museo. Terminado el camino de las escaleras un largo pasillo interceptado por otra vasta puerta de cristal llevaba a la sala 2D del museo. Allí se hallaba lo que se buscaba desde la entrada a la galería. Una pared blanca con letras grandes letras como del tamaño de un brazo completo, indicaba el nombre: Cámara de cromosaturación. Justo al lado estaba la especie de puerta, iluminada por tres colores que iban apareciendo a medida que introducías más a fondo la mirada.

Entrada a la Cámara de cromosaturación

“Tomando como punto de partida la reacción del espectador frente a determinados estímulos perceptivos, Carlos Cruz-Diez concibió las Cámaras de cromosaturación. Se trata de espacios artificiales, diferenciados por cubículos o atmósferas cromáticas determinadas (azul, rojo, verde) que permiten vivenciar el color en su forma más primaria y esencial”, así lo indica Susana Benko, quien  es la curadora autora del texto que se encuentra a la salida de la cámara. Empezando por el verde, pasando hacía el fucsia y finalizando con el azul.

El ingreso a la cámara no tiene palabras para describirlo. El hecho de verse empapado por un luz de neón verde es simplemente genial y sorprendente. Lo más atractivo de ese cubículo es que al tomar las fotos, se piensa que vas a ver la imagen sobre un fondo verde, pero no es así. Al observar la fotografía, estando dentro de la cámara, se ve como si se hubiese captado el momento en blanco y negro. Algo que pone en evidencia pues, el sentido primordial del espacio. Hacer que cada espectador tenga una experiencia cercana con cada color, de manera muy cercana.

Interior de la cámara de cromosaturación
Interior de la cámara de cromosaturación

De los tres cubículos que componen la cámara, el más sorprendente es el azul.  Primero porque al verlo no parece que fuera un morado; es un espacio bastante particular. Una chica que se encontraba en el lugar llevaba pintadas las uñas con un esmalte color anaranjado fluorescente, iba acompañada de una amiga que repentinamente le señaló sus uñas. Ambas quedaron maravilladas pues al contrastar con el azul neón brillaban en el sitio. Es espectacular ver como al entrar en esa cámara cambia completamente la percepción del color. Ellas al ver ese repentino brillo de color no dudaron en congelar ese momento que añadió muchísima euforia a su recorrido, más aún cuando era ese el final. Podría decirse que para ella en particular, en esa escena se resume toda la experiencia que vivió allí. Un  espacio que le hizo ver las cosas con otra perspectiva a través de la luz.

Al finalizar el recorrido, lo que se percibe estando afuera es una sala decolorada y triste; un lugar que no tiene ninguna viveza ni alegría y que no proporciona algún atractivo para quien acaba de vivir una experiencia en cromosaturado.

También puedes visitar:

Museo Carlos Cruz Diez Twitter

Blog de Susana Benko

 – Fundación Museos Nacionales

Aquí les dejo unas fotos del recorrido:

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1 thought on “Uñas de neón y un cambio de luces”

  1. Hola, Heller:

    El maestro del color nos hace, siempre, vivir sensaciones únicas con sus obras. Por eso, y en honor a él, sería también increíble borrar la guía cronológica que estableciste con esta visita y estructurarla con base en eso, en las sensaciones que obtuviste. La idea es que el lector sienta que quiere estar contigo ahí adentro y si se lo dices, pero no se lo muestras, es difícil que lo llegue a sentir. Leí que dijiste que la experiencia fue “simplemente genial y sorprendente”. ¿Qué quisiste decir con eso? ¿Por qué fue así? ¿Por qué decidiste visitar ese lugar y no otro? ¿Qué fue lo que te sorprendió? El lector se lleva todas esas dudas al final del texto, porque decidiste adjetivar y no narrar esas sensaciones.

    Un abrazo.
    MaR.-

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